lunes, 8 de febrero de 2010

LA ERA DE LA INFORMACION


La era de la información Si algo es característico del mundo de hoy, en los países capitalistas desarrollados, es el transporte y la comunicación. El desarrollo de la comunicación y de la transmisión de información es una de las características peculiares de nuestra civilización desde que se inventara la imprenta de tipo móviles hacia 1450 por Johannes Gútenberg. Desde entonces, el libro se ha convertido en el medio ideal y central de conservar y transmitir información, ideas y cultura. Además, la nueva técnica puso al alcance de cualquiera la edición de miles de ejemplares de libros, con lo que su precio se abarató y la Iglesia perdió el monopolio de la copia de libros, y de su selección.
La tecnología del siglo XX ha multiplicado y perfeccionado los canales de transmisión de noticias e ideas. El teléfono, la radio, la televisión, la prensa, Internet, etc. transmiten ideas y noticias rápidamente y a distancia.
La explosión final de la multiplicación de los canales de información, y de los mensajes, se produce tras la segunda guerra mundial y la irrupción de los medios de comunicación de masas: radio y televisión. En 1941 la radio mantiene informado a todo el mundo de la batalla de Inglaterra. En 1963 la televisión divulga por todo el mundo las imágenes del asesinato de Kennedy, y el 21 de junio de 1969 de la llegada del hombre a la Luna en directo. En 1991 la televisión por cable se convierte en protagonista al retransmitir casi en directo la guerra del Golfo. Y en 1998 Internet gana la partida a todos los medios al divulgar en un tiempo récord y sin censura el informe del fiscal Starr sobre las relaciones sexuales del presidente norteamericano Bill Clinton con Mónica Lewinsky. Junto a ellos se desarrollan las teorías de la información, la teoría general de sistemas y la cibernética, que estudiarán cómo hacer llegar los mensajes con mayor eficacia a un público cada vez mayor, más crítico, exigente o simplemente saturado e insensible. La unión de las telecomunicaciones y el tratamiento de la información crea la telemática, que abre un mundo nuevo en el campo de la información.
La información y el conocimiento, han permitido concebir servicios nuevos y crear numerosos empleos. Pero, también, se han transformado las tareas tradicionales y hoy en día trabajan con información la mayoría de los empleados y las empresas. La información se ha convertido en un valor en sí misma.
En la actualidad, el acceso a la información es muy fácil por parte de cualquier persona del mundo desarrollado, y es posible guardarla en múltiples soportes y de diferentes formas. Se pueden guardar textos, imágenes y sonidos.
Ante esta avalancha de información el individuo debe saber discriminar, aprender a utilizar la información como vehículo de cultura y no como acumulación de datos apenas entendibles.
La comunicación se entiende como intercambio de información, y no sólo de recepción. Debe existir un emisor, un canal y un receptor, pero debe funcionar en ambos sentidos. Aunque habitualmente, en los medios de comunicación de masas han funcionado en un solo sentido, hasta la llegada de Internet. La complejidad de los soportes donde se recibe y se guarda la información necesita cierta especialización: emisor, codificador, canal, descodificador, receptor. Hoy en día quien no sea capaz de utilizar el descodificador no tiene acceso a gran parte de la información, y por tanto se encuentra en desventaja en la sociedad.
La historia de las telecomunicaciones tiene varios hechos importantes. En 1832 Samuel Morse inventa el telégrafo, en 1833 Giuseppe Ravizza a máquina de escribir. En 1869 HippolyteMarinoni inventa la rotativa; en 1876 Graham Bell el teléfono, en 1877 Thomas Edison el fonógrafo, en 1887 Emile Berliner el disco, en 1895 los hermanos Lumière el cine, Alexánder Stepánovich Popov erigió una serie de antenas y en 1896 construyó un receptor para detectarlas, en 1897 Guglielmo Marconi la radio y en 1906 nace la radiodifusión (1924 en España), en 1909 Georges Claude y León Gaumont el cine sonoro. En la década de los años 20 Vladímir Kosma Svorykin comienza las investigaciones para inventar la televisión, en 1936 la BBC hace una emisión de televisión de prueba, en diciembre de 1947 el equipo de trabajo formado por J. Bardeen, W. Brattain y W. Shockley inventaron el transistor. En 1953 en Estados Unidos la CBS emite su televisión en color. En 1960 se pone en órbita el primer satélite de comunicaciones, el Eco I. En 1965 se inventa el circuito integrado. En 1966 un desarrollo en el laboratorio, propuesto por K.C. Kao y G.A. Hockham, llevó a la producción del cable de fibra óptica y en 1977 fue instalada la primera línea, en 1970 el primer microprocesador, en 1971 Ray Tomlinson inventa el correo electrónico, en los años 70 y 80 se difunde el ordenador personal. Durante la guerra fría el Ministerio de Defensa Estadounidense en colaboración con las universidades punteras en la investigación cibernética crean (en 1968) Arpanet (Agencia de Proyectos Avanzados). En 1960 Paul Baron había inventado una red que continuaba funcionando aunque parte de ella no estuviese operativa. Este es el antecedente de Internet, cuyo protocolo se debe a Vinton Cerf, Larry Roberts, Robert Khan y Leonard Kleinrock (1969-73). En 1990 Microsoft lanza al mercado Windows 3.0, un sistema de gestión del sistema operativo MS-DOS que permite utilizar el ordenador a personas que no son especialistas en informática. El PC adopta un sistema similar al de Apple. En 1989-91 Tim Berners Lee inventa la Word Wide Web (Máxima Malla Mundial), la página Web.
Cada uno de estos medios de comunicación, y de los medios de comunicación de masas, tienen un lenguaje y una manera de transmitir el mensaje. La prensa, tanto diaria como semanal, mensual, etc., emite mensajes escritos que permanecen en el medio indefinidamente, y es posible consultarla en cualquier momento. La radio emite mensajes sonoros, hablados, que permanecen unos segundos en el medio, por lo que frecuentemente hay que repetirlos. En la televisión los mensajes también permanecen unos segundos, y es necesario repetirlos, pero el sonido está apoyado por la imagen, con lo que el mensaje llega mejor. Internet es un medio, fundamentalmente, escrito, aunque también sonoro e icónico, pero los mensajes permanecen durante mucho tiempo en el medio y se pueden consultar en cualquier momento, tanto si son escritos como si son sonoros o icónicos. No obstante, no permanecen indefinidamente, sino sólo mientras lo decida el que emite el mensaje.
Esta explosión de medios de información ha sido posible por el paso, en los países desarrollados, de una sociedad productora de bienes a una sociedad productora de servicios y ocio, que ha ido de la mano de la expansión tecnológica y la creación de una sociedad del bienestar. Probablemente, el grado de respeto de los derechos humanos en un país depende de que los ciudadanos los demanden y los reclame, y esto es más fácil, y frecuente, en una sociedad informada y tecnológicamente compleja.
La microelectrónica, la informática y las telecomunicaciones son las claves que hacen surgir nuevos medios de comunicación. Cada vez es posible acceder a una cantidad de información mayor. Pero, también, cada vez es más fácil acceder a la información selectivamente. Esto ha hecho posible una nueva revolución industrial, la de la robótica, que libera grandes cantidades de mano de obra, aunque también la libera del sector servicios, lo que provoca un aumento del paro.
Los nuevos ordenadores personales permiten acumular información en grandes cantidades y en espacios muy reducidos. Esta información se puede tratar, por lo que sus funciones son muy complejas, las operaciones más rápidas, el consumo de energía menor y su precio más barato.
En 1977 aparece el primer ordenador personal moderno, de Apple, y su difusión por los EE UU es muy rápida. Necesita un lenguaje sencillo, el binario, pero no hay que ser un experto para manejarlo. En 1978 Intel crea el primer microprocesador moderno: el chip, que permitiría la revolución informática y telemática. Sus microprocesadores se instalan en todos los electrodomésticos modernos.
La conexión de los ordenadores forma redes, lo que permite una paulatina descentralización de la información. También aumenta su volumen, con lo que es necesario una selección, ampliación y combinación de la información.
Cualquier información que se produce en el mundo entra en los canales de difusión, y se divulga rápidamente. El mundo parece no tener distancias y ser una aldea global, gracias a las telecomunicaciones, aunque esto sólo es cierto para los países capitalistas desarrollados.
La fusión de las telecomunicaciones y la informática se llama telemática, que permite la comunicación entre personas por medio de aparatos electrónicos de alta tecnología. El individuo no sólo recibe, pasivamente, la información sino que puede enviar mensajes, por lo que las opciones de comunicación se multiplican. La multiplicidad de caminos que abre la telemática permite acceder a la información que se desea, y no a la de masas, con lo que se individualiza y se consulta lo que a cada persona le parece más importante. Los sistemas de información en línea permiten el acceso a bases de datos y redes de telecomunicación. El único problema de este sistema, y la abundancia de información, es la publicidad de los mensajes, y encontrar lo que nos interesa entre miles de páginas de información.
Hay varios sistemas de telecomunicación en línea: el videotex, la televisión por cable e Internet. El videotex, o fusión entre la televisión y el teléfono, que permite el acceso a una información muy variada de manera selectiva. Es posible recibir mensajes pero no enviarlos. La modalidad más extendida es el teletexto, que no utiliza el teléfono, sino una señal diferenciada. La televisión por cable no sólo es una idea para recibir bien la señal de televisión, sino que permite organizar la programación según los gustos personales, por medio del acceso a los bancos de datos de una empresa de comunicación. Con este sistema es posible ver el programa que se desea cuando se quiere, o ver una programación especializada. Internet permite la comunicación en ambos sentidos.
El vídeo permite almacenar información en imagen y sonido totalmente personal. Cada forma de almacenar información tiene un soporte diferente: película fotográfica, papel, vídeo, cinta magnetofónica, disco, etc. Esto sucede porque la información almacenada es analógica y necesitamos un soporte que permita conservar una señal análoga a la original. Los sistemas digitales superan esta diferencia. Cualquier tipo de información se puede almacenar en el mismo soporte, ya que no almacenamos señales análogas sino series de «unos y ceros», da lo mismo que eso sea un texto, una imagen o un sonido. Esto nos facilita el tratamiento, y combinación, de las diferentes formas en las que encontramos la información.
Hasta hace algunos años los medios de comunicación de masas utilizaban las ondas para transmitir la información. Hoy en día continúa siendo el canal principal, pero cada vez más información llega a nuestras casas a través del cable de fibra óptica. Esta señal puede ser digital y por lo tanto tratada o modificada por el usuario según sus gustos y necesidades. La fibra óptica permite mandar información, con lo que se pueden establecer canales de comunicación.
El ordenador personal es la herramienta multiuso que permite la interconexión gracias a las redes informáticas y a las modernas vías de comunicación. La velocidad de la información es cada vez mayor y permite la convergencia de varios canales de comunicación de masas. Pero, también, permite el acceso selectivo a los datos, los mensajes y las ideas, y a una gran cantidad de información personalizada y de buena calidad.
Ante las nuevas tecnologías, los tradicionales medios de comunicación de masas deben mejorar para subsistir, pero no parece que puedan ser desplazados. El libro, como medio de comunicación, ni mucho menos ha quedado relegado tras la llegada de la radio y la televisión, pues sigue siendo el canal más adecuado para las largas lecturas, y permite la reflexión de los contenidos. Esta es la condición indispensable para que sirva de algo toda esa información que recibimos. Los medios de comunicación tienden a convivir en el tiempo.
Las nuevas tecnologías tienen un impacto decisivo en las formas de producir y en la organización empresarial. Se puede producir más a menor precio unitario. Esto tiene una influencia decisiva en las formas de ocupación del ocio de la gente. El aparato a través del cual se recibe la mayor parte de la información, hoy en día, es la televisión, prácticamente no se puede vivir, y estar al día, sin la televisión.
Estas nuevas formas de ocupación y ocio producen un cambio radical en la educación. La mayor parte de las ideas y los mensajes se reciben a través de los medios de comunicación de masas, y es tal la cantidad que cada vez se hace más patente que es imprescindible saber seleccionar críticamente la información.
El problema que se plantea es el de la selección de la información, de la filtración de la información bruta. El bombardeo masivo de información puede convertirse en desinformación, o en esclavización de la información y los datos: más propiamente, deformación. No hay tiempo material para el análisis y la reflexión de los datos, por lo que desde las ciencias sociales se debe abogar por una crítica de la información, para poder utilizar las ventajas de la misma con eficacia.
También se ha señalado como peligro el aislamiento del entorno inmediato que una persona puede sufrir por estar pendiente de las noticias de todo el mundo. Pero no parece demostrado que una persona normal, por estar informado de lo de fuera, no se preocupe por sus relaciones sociales. Lo mismo podría ocurrir con una persona que estuviese continuamente leyendo libros. El problema no es conocer cosas de lugares lejanos, sino no saber ver en el entorno las similitudes y las diferencias.
El conocimiento de otras culturas y otras formas de entender la vida, tiende a liberalizar las relaciones entre los individuos y las costumbres sociales. La visión del mundo, y su conocimiento, se amplía y surge una nueva moral, más homogénea, entre todos los receptores de la información de los medios de comunicación de masas.
Por otro lado, la cantidad de información hace tener la sensación, aparente, de que el mundo cambia rápidamente, cuando lo que en realidad pasa es que ocurren muchas cosas de las que nos enteramos.
La tecnología permite a los países desarrollados tener información de todos los rincones del mundo en un tiempo récord. Un mundo sin distancias en el que cada noticia y suceso se conoce en cualquier parte. La «aldea global» en la que todo está conectado.
Sin embargo, aún en los países desarrollados, esto no deja de ser una ilusión. Las diferencias sociales y la marginación se producen tanto por la situación económica como por las diferencias de acceso a la información y el transporte. El Tercer Mundo, en su mayoría, es ajeno a estos avances, que son, más bien, propios del capitalismo desarrollado de consumo de masas.

domingo, 24 de enero de 2010

ME CAI DEL MUNDO Y NO SE COMO REGRESAR....

Eduardo Galeano, periodista y escritor Uruguayo (Para mayores de 30) Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.. No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales. ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo. ¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades. ¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos! Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida! ¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza. Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces. ¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica. ¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike? ¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones casa por casa? ¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista? ¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros? Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura. El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. El que tenga menos de 30 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!! ¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de... años! Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII) No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan. Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De 'por ahí' vengo yo. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y bote que ya se viene el modelo nuevo'.Hay que cambiar el auto cada 3 años como máximo, porque si no, eres un arruinado. Así el coche que tenés esté en buen estado . Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo!!!! Pero por Dios. Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo. Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo? ¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron? En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos! Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín. Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para pone r en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!! Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'éste es un 4 de bastos'. Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa. Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!! Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella. Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables. Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo,pegatina en el cabello y glamour. Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la 'bruja' como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la 'bruja' me gane de mano y sea yo el entregado. Eduardo Galeano

GLOBALIZACION

Hace veinte años era muy difícil leer periódicos de otro continente, comprar comida de otro país o saber qué tiempo estaba haciendo en Sudáfrica. En la actualidad, muchas personas hacen esto todos los días. Nunca ha habido tanta gente que viaje por el mundo, venda productos en todo el mundo y hable con personas de todo el mundo. Aparentemente, la globalización es algo beneficioso para todos los humanos. Pero hay muchas personas que están en contra de ella. Si lees este artículo, tal vez puedas dar tu opinión, que, como sabes, es muy importante.
¿QUÉ ES LA GLOBALIZACIÓN?
La globalización es un concepto que intenta definir la realidad de nuestro planeta como un todo conectado, que se va pareciendo cada vez más a una sola sociedad. Evidentemente, esto es una exageración, porque sigue habiendo enormes desigualdades en nuestro mundo, y continúan existiendo los Estados independientes. Pero es un fenómeno que afecta a casi todas las sociedades de la Tierra. Todo lo que tiene que ver con la economía, las relaciones sociales, la política y la cultura de los distintos grupos de seres humanos está cada vez más internacionalizado. ¿Qué significa esto? Que ahora te puedes enterar de lo que pasa en el otro extremo del mundo instantáneamente (gracias a Internet), y que, además, esos hechos podrían llegar a afectarte de algún modo; que el comercio mundial ha crecido hasta niveles inimaginables, y que las empresas grandes se han convertido en multinacionales, y ya casi nunca vienen de un solo país. Es decir, que, como hemos dicho, todo está mucho más cerca que antes. Y además, las modas llegan a muchos más sitios que hace unos años, y las formas de vida se van asemejando entre sí, poco a poco.
LA PRIMERA GLOBALIZACIÓN: LA ECONÓMICA
En su origen, la palabra globalización se utilizó para nombrar el conjunto de cambios que se producían en las economías de los países, cada vez más relacionadas, debido al crecimiento enorme del comercio. La globalización económica supone una mayor libertad para realizar intercambios de productos y mercancías entre los distintos países.
Aunque la palabra globalización comenzó teniendo ese uso económico, que todavía hoy es el fundamental, ha pasado a ser usada también para hablar de avances tecnológicos y de los cambios en la justicia y el ocio o tiempo libre.
LA GLOBALIZACIÓN EN UN MUNDO CAMBIANTE
El mundo está viviendo en la actualidad una rapidísima transformación, en todos los ámbitos, que, sin embargo, está produciendo un doble efecto:
las sociedades cada vez están más relacionadas entre sí, y parece que podrían ser cada vez más prósperas;
se presentan ciertos efectos negativos derivados de estos cambios.
En efecto, de una parte nos encontramos con la mundialización o globalización de las relaciones entre los pueblos; con los progresos en la técnica y en la ciencia, y con la impresionante mejora de las comunicaciones. Pero por otra parte, siguen e incluso aumentan las profundas desigualdades que existen entre los seres humanos y prosiguen los graves ataques al medio ambiente, fruto de un desarrollo rápido e imparable.
Desde las últimas décadas del siglo XX, se han generalizado una serie de comportamientos a lo largo y ancho del planeta. Las cosas que gustan en un extremo de la Tierra pueden gustar en el otro extremo, y muchos valores son compartidos hoy por millones de personas que viven en sitios muy distintos, incluso lejanos. Es como si las distancias se hubiesen acortado. ¿Gracias a qué? Esto es debido, sobre todo, al impresionante avance de los medios de comunicación: el principal instrumento de universalización y de conexión entre todas las culturas mundiales es Internet, un avance casi milagroso para la información, el conocimiento y las relaciones entre personas que viven lejos. Aunque hay que tener cuidado, porque esta puede ser otra fuente de diferencias, ya que, por ejemplo, hoy hay países enteros donde los niños ni siquiera pueden acceder a un ordenador.
LA ANTIGLOBALIZACIÓN
Muchísimas personas y organizaciones en todo el mundo dudan sobre el alcance y los beneficios de la globalización. Y esas dudas han provocado una reacción en contra de ella. A finales del siglo XX nacieron los movimientos antiglobalización, que suelen manifestarse aprovechando las reuniones de las organizaciones económicas internacionales. Estos colectivos piden que los países pobres puedan conseguir un desarrollo económico distinto al que promueven las grandes organizaciones internacionales.